martes, 17 de abril de 2012

No Hay Cabida Para Ti

¡¡Hola Chic@s!!

¿Qué tal estáis? Hoy os dejo nuevamente un relato, este es más largo de lo habitual. Espero que os guste y no se os haga pesado.

¡¡Mil Besos y Hasta Pronto!!

No hay cabida para ti

Bea no sabe cuanto tiempo hacia que esperaba que su amado Jairo le dijera que la quería y no ha podido ser otro día que justo cuando tenia claro que debía dejarlo todo.

Ellos se conocieron hace algo más de un año. Todo fue mera casualidad. Ambos posteaban en un mismo foro y un día él confundió su identidad sexual. El joven creía que tras ese Nick había un chico y no una chica como era el caso. La joven desconcertada y risueña bromeo con él hasta que le conto la verdad. En aquel momento, sus vidas cambiaron. Jairo mostro un interés hasta antes desconocido e intercambio con ella mas de un mensaje privado.

Así estuvieron algo más de un mes hasta que decidieron ponerse cara y verse en persona. No vivían lejos el uno del otro y quedaron en un lugar céntrico, que les viniese bien a ambos. Aun no había surgido nada entre ellos, eran amigos, o conocidos… O quizás solo dos personas con algo en común. Nada más, pero ese día algo entre ellos cambio.

No hicieron gran cosa pero se notaba que existía una gran complicidad, una chispa, se sentían como si se conociesen desde hacia tiempo y estaban cómodos. No tardaron en volver a quedar y así hasta que un día Bea fue consciente de que aquellas quedadas era mucho más de lo que ambos creían. Ella empezó a sentirse atraída, ilusionada e incluso lo llegaba a echar de menos cuando él marchaba. Durante un tiempo intento negar lo que sentía e incluso hacia oídos sordos a su corazón, pero un día y en un ataque de valentía se sincero con él. Le hizo ver que para ella todo era mucho más, que no veía en él un simple amigo y que si él le diese una oportunidad ella velaría y le haría feliz.

La respuesta del joven sin embargo no fue tal como ella espero. Él le dijo que ella le atraía, que era una chica diferente pero que no la veía como nada más. Que solo podía ofrecerle lo que ya le daba. No negaba que en alguna que otra ocasión había tenido la tentación de besarla pero que no sentía nada más allá.

Aquella contestación dolió muchísimo a Bea. Estuvo casi un mes sin escribirle, sin llamarle e incluso sin contestar sus mensajes. Quería olvidarlo, dejarlo ir. Si no era correspondida, debía poner tierra de por medio antes de que la cosa fuese a mas y luego fuese demasiado tarde. Pero a pesar de que sus intenciones eran serias, no consiguió llevarlas a cabo. Pasado el mes fue ella quien lo busco, quien corrió tras él a la espera de recibir parte de su atención.

La misma situación se dio en varias ocasiones. Cuando ella sentía que se ahogaba entre sus sentimientos, cuando creía ver en él algo más allá que una simple atracción, le hacia ver lo importante que era para él y lo que estaba dispuesta a ser. Él siempre tenía para ella la misma respuesta. A pesar de que el tiempo pasaba, su corazón quería seguir siendo solitario y no había cabida para ella. Bea se alejaba y al tiempo volvía corriendo. Se odiaba por ser incapaz de olvidarlo, se odiaba por no poder empezar de cero.

Entre tanto, en alguna ocasión se habían besado e incluso, hubo una tarde en casa del joven, que estuvieron a un paso de entregarse en cuerpo. Ella lo hacia por amor, él por atracción. Bea intenta evitar esas situaciones que la hacían enloquecer, pero Jairo era capaz de llevarle a ese extremo y no podía más que dejarse llevar. Por más que ella quisiese controlar la situación y los momentos en que quedaban, no podía. Todo se desmoronaba cuando estaba con él. La pasión se anteponía a la razón.

Un día cansada de sus juegos, de su falta de honestidad, decidió poner fin a la situación. Estaba cansada de luchar, de hacerle ver que ella estaría hay siempre y que él la dejaría ir como si nada. Estaba cansada de ser ella quien lo buscase y que él no moviera pieza. Estaba cansada de amarlo.

Bea sabia que al menos Jairo estaba siendo sincero, nunca le prometió más de lo que le daba, así que en ese sentido no podía ni debía culparlo, pero aun así era consciente de que todo aquello debía acabar. Ella estaba volviéndose loca y se sentía menospreciada a su lado.

Una mañana se despertó con la cabeza despejada, con su corazón herido y con lágrimas en los ojos por haber vuelto a soñar con él. Habían quedado para verse de nuevo esa misma tarde y antes de que llegase la hora, ella le escribió y le dijo que no podrían verse. Jairo desconcertado intento saber el motivo del cambio. Hacia días que estaban mejor que nunca, o al menos eso creía, hacia más de un mes que el joven no sufría los reproches de su amiga.

Bea en un principio no pudo ser sincera, le dijo que tenía planes y que le seria complicado, pero él insistió y ella hablo.

La joven le comento como se sentía, lo mucho que lo quería (nuevamente) y lo cansada que estaba en una relación de ese tipo. Le hizo ver que muchos momentos que él veía normal, para ella eran mágicos e inolvidables. Bea le repitió que cada beso suyo se había grabado en su corazón y no podía borrarlo. Le explico como debía alejarse de él si quería seguir su vida.

Jairo dudaba, no entendía nada el cambio repentino de su amiga. Él estaba acostumbrado a que ella muchas veces le dijera que no podía seguir con esto, pero algo le decía en su interior que esta vez era la definitiva, que no había vuelta atrás. Notaba la frialdad en sus palabras y temía. Por primera vez sintió miedo de perderla y no volverla a ver. Le pidió por favor que no corriese, que se tomara algunos días para pensar o que al menos se lo dijese a la cara. Ella seguía en sus treces, ya había dado todo lo que podía y acababa la batalla, se rendía.

Él, desconcertado, consiguió abrirse más de lo que creyó que haría jamás. Por primera vez en un año, suplico, intento que lo escuchara, intento hacerle ver todo aquello que había negado durante meses. Bea, aunque intentara evitarlo, era parte de su vida, seguramente uno de los pilares más fuerte de ella, pero hasta ese momento no fue consciente de todo lo que significaba para él. Por mucho que no pudiese comprometerse, por mucho que temiese, aquella joven que entro de rebote en su vida lo era todo para él. Pero ya era tarde, ya ella no quería nada suyo y él no podía más que aceptar su decisión.

De repente y cuando todo ya estaba perdido, lo dijo. Jairo antes de acabar la conversación consiguió decir aquellas dos palabras que tanto había temido decir. En un arrebato y con todo el dolor en su corazón le escribo “te quiero”. El joven temblaba a la vez que escribía y ella al leerlo, lloro. No entendía porque ahora él decía aquello. No entendía porque ahora que se iba, ahora que ella había decidido romper con todo, él le abría su corazón como tantas veces ella le había pedido. No entendía porque había esperado hasta el final. Por un momento Bea volvió a dudar y quiso correr hacia él, pero por primera vez en su vida, la razón venció a su pasión. Aquella conversación fue la última y aquella historia acabo.

4 Corazones:

Nikta dijo...

Una buena historia, real como la vida misma. Besos cielo.

Lesincele dijo...

Muy bonita..
Un saludo!

Moon Light dijo...

Ö ¡Me encanta! ¡Y el final es flipante!

Astarielle dijo...

Es muy triste pero toi orgullosa dl relato. M alegra k os guste!!

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